Un día el Papa Juan Pablo está leyendo el periódico y lee que Michael Jackson va a dar un concierto en Alemania. Entusiasmado, llama a su chófer y le dice: - Prepara la limusina que nos vamos para Alemania a ver un concierto de pop. Y salen por la mañana tempranito. Ya casi llegando a la frontera, después de muchas horas conduciendo, el chófer le dice: www.quepuntazo.com
- Santísimo Padre, ya estoy muy cansado, ¿podemos parar a descansar? Y el Papa le contesta: - No, hijo, pero no te preocupes, tu siéntate aquí atrás y yo conduzco. Entonces el Papa coge el volante y, cuando llegan a la frontera, hay dos guardias y uno va a pedirle los pasaportes. De repente, el otro guardia ve que su compañero deja pasar el coche sin revisar los documentos, y le dice: - Oye, ¿pero por qué no les pedistes los pasaportes y los dejas pasar así sin más? El guardia, asombrado, le contesta: - ¡Es que en esa limusina iba Dios! - Pero no seas tonto, ¿cómo va a ir Dios ahí? - Hombre, si el Papa iba de chófer el de atrás tenía que ser Dios...
Fuente: quepuntazo.com
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