Allá por principios de siglo XX, una anciana se queda asombrada de una señorita que va vestida de hombre. www.quepuntazo.com
-¡Qué barbaridad, hasta aquí se atreven las mujeres descocadas a ir vestidas de hombre! Además con lo gorda que está, le cae fatal. -¡Oiga, que es mi hija! –le dice alguien a su lado. -Perdone usted. Yo no podía suponer que fuese usted su padre. -¡Qué no soy su padre, soy su madre!
Fuente: quepuntazo.com
|