Érase un chicuelo que tenía un bracito lisiado, hecho un colocho. Caminaba un día por la playa, cuando tropezó con una lámpara. Al verla el jovencito pensó:www.quepuntazo.com
"Tal vez tenga un genio... y pueda arreglarme el bracito..." Así que levantó trabajosamente la lámpara, se la acomodó bajo el muñoncito y la frotó con la mano buena. De pronto, comenzó a brotar un humo azulado de la lámpara y se formó en una gran figura, que con voz de trueno habló: - HABLA AMO: TE CONCEDERÉ TRES DESEOS. El emocionado lisiadito dijo: -Quiero tener los dos bracitos iguales. Y ¡ZAPZDAP! Los dos bracitos lisiados. - No, no. Al revés. Y ¡ZUPUDUP! Los dos bracitos retorcidos. - ¡IDIOTA! Y ¡ZEDEP! El chiquillo quedó con retardo mental.
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