Un ciempiés hijo, todo asustado tocaba desesperadamente la puerta de su casa y decía:
www.quepuntazo.com ¡Papi, ábreme la puerta que un pollo quiere tragarme! Su padre le respondió: Espera hijo, yo me pongo los zapatos y te abro la puerta.
Fuente: quepuntazo.com
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